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Marc Singer (Vancouver, Columbia Británica; 29 de enero de 1948) es un actor canadiense de cine y televisión. Es conocido por su actuación protagonista en la serie de televisión "V" como el periodista Mike Donovan. La actriz Lori Singer ("Fama") es hermana suya.

Su carrera empezó en la década de 1970, principalmente en series de televisión con papeles secundarios —y generalmente con participación en un solo capítulo — como "Colombo", "Hawaii 5-0", "Raíces" y "El planeta de los simios", y también en películas de géneros diversos.

Marc Singer tuvo su primer papel protagonista en la miniserie "The Contender" de 1980 en la que Singer encarna a Johnny Captor, un chico universitario que luego del suicidio de su padre se convierte en boxeador para salvar a su familia (su madre y hermano menor).

Singer logra popularidad con su papel protagonista en la película "El Señor de las bestias" ("The Beastmaster"), una película de espada y brujería, aunque su mayor éxito lo alcanzó protagonizando la mini serie "V" de 1983 y en su secuela "V: La Batalla Final" (1984) en el papel de Mike Donovan (líder de la resistencia contra los extraterrestres) junto a Jane Badler quien encarnaba a Diana la líder de los visitantes. Repitió su papel de Dar en "El Señor de las bestias 2: A través del portal del tiempo" ("The Beastmaster 2: Through the Portal of Time") y en su tercera entrega, "El señor de las bestias 3: El ojo de Braxus". En 2011, hace el papel de Lars Tremont, líder del Proyecto Ares en la teleserie "V".

Participó en la película "Si tú pudieras ver lo que yo oigo" (If you Could See What I Hear) donde interpretaba a Tom Sullivan. Otros films suyos son "Body Chemistry", "Watchers", "High Desert Kill", "The Fighter" y "Dead Space".

En cuanto a televisión, además de la serie "V", participó en series como "Dallas", "The Twilight Zone", "Something for Joey", "Se ha escrito un crimen" y "Los inmortales". Entre 2001 y 2002, se hizo la serie "El señor de las bestias", y él participó en el papel de Dartanus.

El 15 de diciembre de 2014 se reveló que Marc Singer había sido contratado para interpretar al General Matthew Shrieve en la tercera temporada de la serie "Arrow".
Fuente: Wikipedia
 

Marc Singer

Marc Singer

Thomas William Selleck (Detroit, Míchigan, 29 de enero de 1945), conocido como Tom Selleck, es un actor, guionista y productor estadounidense, ganador de diversos premios, entre ellos el Globo de Oro y el Emmy. Su papel más famoso es el personaje principal de la serie de televisión "Magnum P.I." ("Magnum investigador privado").

Selleck comenzó su carrera con pequeños papeles en diferentes películas, como la controvertida comedia sobre transexualidad "Myra Breckinridge" (con un heterogéneo elenco que incluía a Mae West, John Huston, Raquel Welch y una debutante Farrah Fawcett) y "The Seven Minutes", de Russ Meyer. También apareció en algunas series, miniseries y telefilmes. Selleck tuvo también un rol como Lance White en "The Rockford Files", un drama televisivo de los años setenta.

Irónicamente, y después de años de poco interés en la actuación, fue llamado para actuar en "Magnum, P.I." y para encarnar a Indiana Jones en "Raiders of the Lost Ark" en el mismo año. Los productores de "Magnum, P.I." no dejaron al actor filmar la película inicial de la saga de Indiana Jones, por lo que el papel de aventurero recayó en Harrison Ford.

Protagonizó el telefilme de 1979 "Concrete Cowboy" junto a Jerry Reed. También estelarizó varias películas antes y después de "Magnum"; entre los más notables roles del actor se destacan un detective en "Runaway" (1984), un padre a la fuerza en "Tres hombres y un bebé" (1987), "Monte Walsh" (2003), "Crossfire Trail" (2001) y un vaquero estadounidense en la australiana "Quigley Down Under" (1990). Otros filmes incluyen "Three Men and a Little Lady" (1990), "High Road to China" (1983), "Lassiter" (1984), "Her Alibi" en 1989, junto con la modelo Paulina Porizkova, "An Innocent Man" (1989) que alberga una de sus mejores actuaciones, "Folks!" (1992), "Christopher Columbus: The Discovery" (1992), "Mr. Baseball" (1992), "In & Out" (1997) y "The Love Letter" (1999).
Fuente: Wikipedia

Tom Selleck

Tom Selleck

«We Are the World» (en español: «Somos el mundo») es una canción escrita por Michael Jackson y Lionel Richie en 1985, producida por Quincy Jones y grabada por un gran grupo de músicos famosos formado especialmente para la ocasión que se denominó USA for Africa (United Support of Artists for Africa, en español: Unión de Apoyo de Artistas para Africa). La grabación de la canción se realizó el 28 de enero de 1985 y fue publicada el 7 de marzo del mismo año por el sello Columbia Records. Los beneficios obtenidos por la canción fueron donados a una campaña humanitaria para intentar acabar con la tremenda hambruna en Etiopía.

Antecedentes


Antes de la escritura de «We Are the World», el cantante y activista social estadounidense Harry Belafonte tuvo la idea de organizar la grabación de una canción que reuniera a varios de los artistas musicales más conocidos de la generación. Planeaba donar las ganancias a una nueva organización llamada United Support of Artists for Africa (USA for Africa) —Unión de Apoyo de Artistas para África, en español—; la fundación sin fines de lucro luego proporcionaría alimentos y ayuda humanitaria a las personas hambrientas en el continente africano, específicamente en Etiopía, donde se desató una hambruna entre 1983 y 1985 que acabó con la vida de aproximadamente un millón de personas. La idea de Belafonte era crear una versión estadounidense de «Do They Know It's Christmas?» de la unión musical británica e irlandesa Band Aid, dedicada de igual manera a recaudar dinero para ayudar a Etiopía. Belafonte se puso en contacto con el gerente Ken Kragen, quien les pidió a sus clientes Lionel Richie y Kenny Rogers que participaran. Kragen y los dos músicos acordaron ayudar en la misión de Belafonte y, a su vez, solicitaron la cooperación de Stevie Wonder para agregar más «valor de nombre» a su proyecto. Kragen seleccionó a Quincy Jones, quien había sido productor del vídeo musical de la canción «State of Independence», —de Donna Summer, en el coro participaron Michael Jackson, Dionne Warwick, Christopher Cross, Diana Ross, James Ingram, Kenny Loggins, Wonder y Richie— para producirla, por lo que pausó por un tiempo su trabajo en la película El color púrpura. Jones también telefoneó a Jackson, que acababa de lanzar su álbum «Thriller» y había concluido una gira con sus hermanos.

Composición


Jackson le dijo a Richie que no solo quería cantar la canción, sino también participar en su escritura. El equipo de compositores originalmente incluía a Wonder, cuyo tiempo estaba limitado por su composición para la película "The Woman in Red"; declaró tener problemas de agenda, por lo que no participó en la escritura. Entonces, Jackson y Richie procedieron a escribir «We Are the World» ellos mismos en Hayvenhurst, la casa de la familia Jackson, en Encino (California). Durante una semana, los dos pasaron todas las noches trabajando en letras y melodías en el dormitorio de Jackson. Sabían que querían una canción que fuera fácil de cantar y memorable, un himno. La hermana mayor de Jackson, La Toya, vio a los dos trabajar en la canción, y después afirmó que Richie solo escribió unas pocas líneas. Dijo que su hermano menor escribió el 99 % de la letra, aunque «él nunca sintió la necesidad de decir eso». La Toya comentó además sobre la creación de la canción en una entrevista con la revista People: «Entraba en la habitación mientras ellos escribían y era muy silencioso, lo cual es extraño, ya que Michael suele ser muy alegre cuando trabaja. Fue muy emotivo para ellos».

Richie había grabado dos melodías para «We Are the World», que Jackson tomó, a las que agregó música y letra el mismo día. Jackson declaró: «Me encanta trabajar rápido. Seguí adelante sin que ni siquiera Lionel lo supiera, no podía esperar. Entré y salí la misma noche con la canción terminada: batería, piano, cuerdas y letra del coro». Posteriormente, Jackson presentó su maqueta a Richie y Jones, quienes se sorprendieron; no esperaban que Jackson viera la estructura de la canción tan rápidamente. Las siguientes reuniones entre Jackson y Richie fueron infructuosas; la pareja no produjo ninguna voz adicional y no hizo ningún trabajo. No fue hasta la noche del 21 de enero de 1985, que ambos completaron la letra y la melodía de «We Are the World» en dos horas y media, el día antes de la primera sesión de grabación.
Fuente: Wikipedia

We Are the World

We Are the World

Lucia Borloni Bosè (Milán, 28 de enero de 1931 - Segovia, 23 de marzo de 2020) fue una actriz y modelo italiana nacionalizada española. Desde sus comienzos como Miss Italia 1947, Bosé, musa del neorrealismo italiano, actuó en diferentes películas italianas y en algunas películas españolas. Fue la matriarca de una conocida saga de artistas, como el cantante Miguel Bosé, la actriz Paola Dominguín y la abuela de la modelo y cantante Bimba Bosé.

El año 1955 fue fundamental para la actriz; en efecto, fue la protagonista de tres importantes títulos que representaron todo un éxito profesional para una carrera que todavía estaba a los inicios. En "Gli sbandati", de Francesco Maselli, trazó con extrema sensibilidad a la graciosa y alocada Lucia, de la cual se enamora el joven conde Andrea (Jean-Pierre Mocky). En "Muerte de un ciclista", dirigida por Juan Antonio Bardem, ofreció una buena interpretación en una de las obras más interesantes. En "Así es la aurora", dirigida por Luis Buñuel al volver a Francia tras su estancia en México, interpretó a Clara, una joven viuda italiana que reside en Córcega y vive una purísima historia de amor con el médico Valerio (George Marchal); cabe recordar que esta película es la única del genial cineasta aragonés con un final feliz.

Entre 1968 y 1976, Lucía Bosé volvió a trabajar, solicitada en Italia y en el extranjero, tanto por maestros famosos como Federico Fellini, los Taviani, Bolognini, como también por directores más jóvenes. También fue protagonista de "Nathalie Granger", película dirigida por la escritora y directora Marguerite Duras y coprotagonizada por Jeanne Moreau.

En los años 1990, poco a poco fue espaciando cada vez más sus participaciones en el cine, sin dejar del todo de lado su profesión. Vivía en Brieva, España, país al que se había ligado sentimentalmente desde muchos años atrás.

En 2000, decidió hacer realidad un sueño de su juventud: abrir el primer "Museo de Ángeles" del mundo. Creó, en el pueblo segoviano de Turégano, un museo dedicado a las representaciones de los ángeles, con más de ochenta obras de artistas contemporáneos procedentes de diversos países, así como diversas esculturas angelicales. En 2007 anunció el cierre temporal del museo, argumentando falta de apoyo de la Junta de Castilla y León.

En 2018 participó en el largometraje documental titulado "La última toma", dirigido por Jesús Ponce y dedicado a la figura de Claudio Guerin-Hill, donde ofreció su testimonio como actriz a las órdenes del director.
Fuente: Wikipedia

Lucía Bosé

Lucía Bosé

La calabaza Ruperta. La mascota más recordada y emblemática del «Un, dos, tres...»

La calabaza Ruperta es posiblemente la mascota más recordada y emblemática del «Un, dos, tres...». No en vano, fue la que más tiempo estuvo en el programa, concretamente en las tres primeras etapas (1972-1973, 1976-1978, 1982-1983) y posteriormente durante las tres etapas de los años noventa (1991-1994), y en «Un, dos, tres... ¡a leer esta vez!» (2004).

En la primera etapa ni era considerada una mascota propiamente dicha, ni tenía nombre. Simplemente era uno de los premios que podían aparecer en la subasta para desgracia de los concursantes, ya que suponía irse a casa sin nada. En el programa aparecieron todo tipo de cucurbitáceas enviadas desde huertos de toda la geografía española.

En el programa dedicado a la comedia musical (12 de febrero de 1973) pudimos ver el germen de lo que años más tarde llegaría a ser Ruperta, ya que en el decorado se puso una enorme calabaza, con boca y ojos y unas enormes gafas de secretaria.

La calabaza se despidió de los espectadores por todo lo alto en el primer programa, ya que el regalo que eligieron los concursantes fue una enorme calabaza, que contenía otras más pequeñas en su interior, hasta llegar al premio final, que era una calabaza de oro de 24 quilates.

En la segunda etapa de «Un, dos, tres... responda otra vez» (1976-1978) la calabaza estuvo presente desde el primer momento, ya que aparecía en los promociones que anunciaban la vuelta del programa.

En aquel anuncio las nuevas azafatas portaban una nueva calabaza hecha de plástico, pero todavía sin signos visibles de vida. Fue en el estreno de la etapa, cuando tras las palabras iniciales de Chicho Ibáñez Serrador, vimos por primera vez a la calabaza moverse y cantar en la cabecera del programa. El movimiento fue obra del dibujante José Luis Moro, que le dibujó ojos, mejillas y esa sonrisa tan entrañable, y la animó en sus Estudios Moro.

La voz era del genial Ibáñez Serrador; el truco era el siguiente: Chicho grababa la canción del programa y después los técnicos de sonido aceleraban la velocidad de reproducción y se conseguía el efecto. Además, Chicho la bautizó en esta etapa como Ruperta.

La calabaza Ruperta apareció en la subasta de muy diversos tamaños. Hubo calabazas enormes, como la del programa dedicado al propio «Un, dos, tres... responda otra vez» (9 de abril de 1976) o la del programa dedicado a los errores (8 de julio de 1977).

Otras calabazas fueron de un tamaño más mediano, aunque todas con la simpática sonrisa característica, como la del programa dedicado al circo romano (28 de mayo de 1976).

Pero también hubo otras calabazas de un tamaño más reducido, que permitían a las azafatas acercarlas a la mesa de la subasta sin dificultad, como la del programa dedicado a la equitación (25 de junio de 1976).

Como en esta segunda etapa también se decoraba la zona de las gradas, los dibujos de Ruperta aparecieron varias veces tanto en la mesa de la subasta como en las paredes del público.

Podríamos citar varios ejemplos, como el dedicado a la programación de TVE (30 de abril de 1976), en el que la mesa se convirtió en un televisor con el rostro sonriente de Ruperta en la pantalla, y las gradas se llenaron de caritas de la calabaza en distintos tonos y colores.

También en el programa dedicado a las Fallas de Valencia (18 de marzo de 1977) la imagen de la Ruperta la pudimos ver dibujada en la mesa y en los paneles de la grada.

En esta etapa la calabaza no sólo cobró vida en los dibujos animados de la cabecera, sino que el actor y diseñador de muñecos Alejandro Milán hizo que apareciera en diversas ocasiones en la subasta por su propio pie, como ocurrió en los programas dedicados a los amigos de Ruperta (30 de julio de 1976) o los comics (7 de enero de 1977).

La Ruperta también inspiró uno de los juegos de consolación a los que los concursantes podían jugar tras perder en la eliminatoria: “La Ruperta fantasma”. Había que tratar de encontrar la Ruperta escondida en uno de los casilleros, sorteando a las casillas de “don Resbalón”, que obligaban a responder correctamente a una pregunta de cultura general.

La imagen de la querida, aunque también temida, calabaza la pudimos ver asimismo en las camisetas que en ocasiones lucieron las azafatas, en las que podíamos leer, debajo del dibujo, “doña Ruperta”.

En la tercera etapa la calabaza Ruperta también fue la mascota del «Un, dos, tres...», pero Chicho Ibáñez Serrador, ya en las palabras que dirigió a los espectadores antes de comenzar el primer programa, anunció que la calabaza le había dicho que se sentía mayor y que le había pedido ser relevada; por eso, cuando pasaran algunas semanas, sería sustituida por otro personaje.

Lo cierto es que, a pesar de eso, fueron treinta y siete semanas las que Ruperta acompañó a los espectadores, y en los que apareció de muy diversas formas, tamaños y caracterizaciones. Hubo calabazas pequeñas y otras enormes, como ésta con la que posa Mayra Gómez Kemp en la foto.

Como en la etapa anterior, Ruperta fue convertida en falla en el programa emitido el 11 de marzo de 1983), y también apareció caracterizada, fundamentalmente en programas con temática terrorífica, como el dedicado al infierno (17 de septiembre de 1982) o al terror (19 de noviembre de 1982).

La Ruperta también apareció en la portada de la revista TP junto a los humoristas “Martes y 13”.

Pero Chicho Ibáñez Serrador ya había anunciado al comienzo de la etapa que Ruperta sería sustituida, y tras treinta y siete programas, llegó el momento de decirle adiós con un programa especial dedicado a los amigos de Ruperta (13 de mayo de 1983).

Ruperta y el resto de productos de la huerta fueron los protagonistas de este programa en el que la calabaza se despedía de los espectadores.

Y lo hizo quizás de una forma no demasiado deseada por los concursantes de la subasta, siendo el premio del programa, en concreto treinta y siete calabazas, una por semana de emisión.

Esta pareja y las de los programas dedicados a las novelas famosas (27 de agosto de 1982), al infierno (17 de septiembre de 1982) y a los piratas (28 de enero de 1983), fueron las que se llevaron la calabaza a casa.

Con el tiempo, la calabaza Ruperta volvería a nuestros hogares la noche de los viernes. Después de varias etapas en que se habían sucedido diversas mascotas, el 13 de septiembre de 1991 (séptima etapa), la calabaza volvió a ponerse al frente de la cabecera del programa, dando lo mejor de sí misma, con un aspecto más rejuvenecido y acompañada de unas calabacitas que le hacían los coros.

La introducción de radicales cambios en el programa en esta séptima etapa, como los presentadores y azafatas, quizás llevó a Chicho Ibáñez Serrador a considerar que había que volver a los orígenes y recuperar a la calabaza Ruperta como mascota.

La idea fue un éxito y la calabaza seguía siendo recordada por la mayoría de los espectadores a pesar del tiempo transcurrido desde su última aparición en el programa.

En las etapas de los años noventa, Ruperta adquirió un tamaño más reducido y a la mesa de la subasta a veces llegaba con sombrero y otras sin él. Y en ocasiones, debajo de ese sombrero o de una tapa superior, se abría un hueco que escondía en su interior nuevas tarjetitas o regalos variados, de modo que no siempre la calabaza era un premio negativo para los concursantes. De hecho, el mayor premio dado en la historia de «Un, dos, tres...», dado en el programa dedicado al Renacimiento (23 de octubre de 1992) vino escondido en la Ruperta.

La calabaza Ruperta fue el premio final de la subasta en varias ocasiones durante la séptima etapa, pero en todas no fue negativa, ya que traía consigo otros premios fantásticos. Así, en el primer programa dedicado a la sexología (22 de noviembre de 1991), los concursantes ganaron gracias a Ruperta el Libretón del BBV con diez millones de pesetas en su interior; en el segundo programa dedicado a la sexología (29 de noviembre de 1991), el regalo que Ruperta escondía en su interior era un Peugeot 605 y un apartamento en Almería; y en el programa dedicado a los periódicos (17 de enero de 1992) los concursantes se encontraron con la sorpresa de que la Ruperta venía con otro Peugeot 605 y un apartamento en Jávea (Alicante).

En la octava etapa (1992-1993), además del programa dedicado al Renacimiento, con el mayor premio de la historia de «Un, dos, tres...», al que ya aludimos anteriormente, la calabaza Ruperta fue el premio final de la subasta en cuatro ocasiones más, aunque no siempre con la misma suerte. Así, por ejemplo, en el programa dedicado al balneario (27 de noviembre de 1992), los concursantes ganaron unas Rupertas de plástico. En el programa dedicado a la crisis (4 de diciembre de 1992), los concursantes ganaron seis millones de pesetas con el juego de la Ruperta.

En el segundo programa dedicado a Tailandia (26 de febrero de 1993) la Ruperta también fue el premio final de la subasta, totalmente vacía y sin nada en su interior. También en el programa dedicado a las Fallas (19 de marzo de 1993) el premio de los concursantes de la subasta fue la Ruperta, pero en esta ocasión, no venía vacía, sino acompañada de un coche descapotable, un apartamento en Cullera y los diez millones de pesetas del azulejo de Porcelanosa.

Fueron muchos los artículos de merchandising que se hicieron con la imagen de Ruperta, entre los que destacan las figuritas de plástico que regalaban al comprar los chicles del «Un, dos, tres...» o las Rupertitas de chocolate con regalos en su interior.

La calabaza Ruperta fue la mascota de «Un, dos, tres...» tanto en las etapas que presentaron Jordi Estadella y Miriam Díaz-Aroca, como en la que presentó Josep María Bachs. En esta etapa, la calabaza fue el premio de la subasta únicamente en el programa dedicado a la Navidad (24 de diciembre de 1993), pero la Ruperta no quiso ser mala con los niños y escondía en su interior dos ordenadores portátiles.

En el resto de los programas de la novena etapa (1993-1994) los concursantes consiguieron esquivar a la calabaza Ruperta, que apareció —como no podía ser de otro modo— en todos los programas.

En 2004, con la renovada versión del concurso, Ruperta volvió a todos los hogares de los españoles con un libro debajo del brazo. La calabaza, símbolo icónico del programa, no podía faltar en el «Un, dos, tres... ¡a leer esta vez!». Chicho Ibáñez Serrador era consciente de ello y no quiso inventar ningún personaje nuevo que pudiera ser la mascota del programa.

La calabaza Ruperta se convirtió así en la única mascota que conoció a todos los presentadores de «Un, dos, tres...».

Chicho volvía a prestarle su voz a la calabaza para que apareciera cantando en la cabecera animada, con la clásica sintonía que en 1976 compuso Adolfo Waitzman, aunque con alguna variación en su letra.

En esta etapa, la Ruperta que se construyó para que apareciera en la subasta era de un tamaño algo superior a la de las etapas anteriores, pero, por supuesto, mantenía su clásica mirada y sonrisa entrañables.

En algunas ocasiones apareció en la subasta caracterizada acorde al tema del programa, como en “Las mil y una noches” (9 de enero de 2004), en el que apareció con velo, o en “Sandokán” (23 de enero de 2004), en el que lució una tiara.

Y en un par de ocasiones en «Un, dos, tres... ¡a leer esta vez!», Ruperta mutó su aspecto físico y apareció transformada. Fue en los programas dedicados a Frankenstein (2 de abril de 2004), en el que apareció con el aspecto del monstruo de la novela, con tornillos y todo, y en “Drácula” (16 de enero de 2004), en el que adoptó un aspecto terrorífico de color verde con enormes colmillos.

Incluso apareció en formato peluche, como la que llevaba Luis Roderas cuando daba paso a la pausa publicitaria después de la tanda de preguntas en el programa dedicado a “Robin Hood” (23 de abril de 2004).

En esta etapa la Ruperta fue el premio final en dos ocasiones. En el programa dedicado a “Cuento de Navidad” (6 de febrero de 2004), las concursantes celebraron con alegría llevarse a la calabaza, ya que con ella venían un cheque de 10.000 euros, un Ford Fusion y un apartamento en Marina D’Or.

En el programa dedicado a “Narraciones extraordinarias” (27 de febrero de 2004) los concursantes ganaron, junto a la Ruperta, un apartamento en Marina D’Or. Peor suerte corrieron los concursantes de “Robin Hood” (23 de abril de 2004), que se fueron con las manos vacías en el juego de la ruleta de Ruperta.

Y aunque originariamente en «Un, dos, tres...» llevarse a Ruperta era algo negativo, porque suponía irse a casa con las manos vacías, con el paso del tiempo la calabaza se convirtió en un símbolo entrañable; por eso, en los años noventa, Narciso Ibáñez Serrador se inventó una especie de “Mr. Hyde” de Ruperta, y la bautizó como Ruperta Malos Pelos, y era la mascota del juego de consolación de “Vidal Sassoon”, la cual tenía que ser evitada por los concursantes para no perder todo el dinero que hubieran acumulado coleccionando botellas de champú y acondicionador.

A juzgar por la imagen, el nombre le hace plena justicia...
Fuente: lawebdelundostres

Ruperta

Ruperta


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